817 a la Gran Muralla

No gue la primera vez que voy a la Gran Muralla - con esta es quizás la quinta. Lo que si es que en todas las anteriores ocasiones optamos por algún costoso tour VIP con carro y chofer particular. Para darle un toque algo mas mundano decidi irnos en tren y regresarnos en bus. Me gusta decir que utilize todas las formas de transporte posibles razón por la cual viajar en tren y bus en compañía del populorum me pareció atractiva.

Cogimos el metro y llegamos a la estación de tren, nada mas que para toparnos que aunque no eran mas que las 9 de la mañana no quedaba ni un solo boleto para los trenes de la mañana. Si has estado en China por algún tiempo esto deja de llamarte la atención porque se trata de un problema anterior al sistema de venta de boletos en línea - aquí, sin embargo en Beijing, la capital del imperio, una de las formas de transporte más populares para llegar a una de las atracciones turísticas mas importantes del mundo, sigue operando a la sombra del ampa y el desorden.

Pocos minutos después y luego de haberle mentado la madre a mas de un revendedor llegamos a la estación de buses de límea directa a la Muralla - la famosa 817. La cola de las varias filas disponibles para alimentar los buses que salen uno tras otro a penas se llenan se perdían de vista de lo extensas que eran.  

Fuimos en un principio honestos y no cortamos la cola, por a punta, sino que al mas criollo estilo nos colamos cuando calculamos que nos tomaría otra media hora hasta abordar el bus. Cortar la fila es de lo mas normal en China - todo el mundo lo hace, hasta cuando se hace fila para ordenar en el Mc Donald's. La gente detrás nuestro hablo pestes de los extranjeros, pero de alguna forma y a manera de pagar por haber ellos mismos haber cortado la cola alguna vez, se limitaron a comentar que "en todas partes es igual" y nos dejaron en paz.

Mas adelante había un campesino que hacia las veces de vendedor de agua embotellada y portero de una puerta de acceso lateral a la cola - la puerta se abría para quien estuviese dispuesto a pagar 20 Yuanes. Lastima que no lo vimos antes...

Ya subidos y con suerte sentados en el bus, nos fuimos para la Gran Muralla, la sección de Badaling, la mas visitable en las cercanías de Beijing. La mas visitable también porque las reparaciones realizadas sobre esta sección no son tan mal hechas commo en otras en donde cientos de metros del piso la muralla fueron convertidos en piso de cemento liso y brillante.

Ya a las faldas de la Muralla nos encontramos con que había que subir a pie hasta la en verdad entrada de la Muralla, esto es adonde se podía adquirir el boleto de entrada. Los trabajadores del lugar insitían vez tras vez que había que caminar alrededor de un par de horas hasta dicha entrada. Con la duda, porque siempre hago bien mi tarea antes de embarcarme en cualquier aventura y sabía que la entrada no estaba tan alejada como ellos decían o que debía haber una estación de buses gratris hasta la entrada, decidí irnos a pie. Llegamos a la entrada en cuestión de 15 minutos pos una pendiente nada dificil. Una pena que estos sitios turísticos esten plagados por gente disouesta a lo que sea por sacarle mas dinero al turista. Moraleja: nunca creas lo que te dicen los trabajadores en sitios turísticos. 

Luego de haber caminado un poco mas y para no tener que escalar 8 torres de la Muralla hasta la mas alta de la sección, llegamos a la estación de funicular (cable car) donde nuevamente la fila se perdía en el horizonte. Menos mal que, y aunque esta vez no cortamos la cola, la fila se movió rapidamente. Yo me quede esperando abajo a Chalo y Elizabeth que subieron para deleitarse con el paisaje que gracias a Dios aquel día posaba sobre el fondo de un hermoso cielo azul intenso.

Mientras esperaba me encontré un Subway - sí, en la Muralla. Vi como se prestaba un camello para tomarse fotos - camellos? Quizás lo mas interesante fue la reunión de directorio al interior de la maletera de un bus.

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Ya tarde y después de haber comido unos fideos al vuelo e igualmente comprado un que otro recuerdo, bajamos a la estación de tren para coger el tren de las 5pm. No es la hora mas recomendabe acaso estén planeando realizar el mismo viaje. El tren va ligero de vida entre las 12 y 3 pm.

Cuaando llegamos a la estación la gente ya estaba haciendo fila para abordar en siguiente tren para Beijing. Quedamos a casi el final de la cola y yo peguntadome si el saldo en la tarjeta de transporte sería o no suificiente para el boleto de tren. Poco antes de llegar el tren, que parecía mas uno de esos cacharros venidos del pasado en alguna película de ciencia ficción, se abrieron las puertas y la gente comenzó a avanzar. La parte posterior de la cola empezaba ancha y poco a poco se angostaba por el embudo formado por las rejas de "seguridad". Mientras mas se angostaba la fila, menos veía y mas empujaba la gente. Hubo un momento en que madres asustadas de la marejada humana empezaron a gritar para evitar que sus niños fuesen aplastados en el embudo - un espectáculo nada gracioso.

Mas de media hora esperando sofocados en la estación sin aire acondicionado, llegamos a la puerta solo para darnos cuenta que el saldo de la tarjeta no alcanzaba, Compré los boletos y salimos corriendo como todos los demás - si. corriendo, como si se fuese a ir el tren. Nos apresuramos a ponernos en cola para abordar el tren que apenas se detuvo, se llenó. Como buen tren de pueblo (al servicio de un sitio cultural patrimonio de la humanidad y listada como maravilla por la Unesco), la gente fue sentada (en asientos), parada y sentada en donde encontró espacio en el piso del corredor. Hora y media después llegamos a beijing.

Casi a las seis de la tarde llegamos a Beijing en donde tomamos el metro. Llevé a Chalo y Elizabeth a ver a un amigo que les esperaba en una de las estaciones de metro para mostrarles el distrito de bares y restaurantes de Sanlitun. Yo en cambio me fui a ver a una amiga que me traia una encomienda de Manichos y otros dulces del Ecuador - Gracias Gaby :)